Navegar en verano es una experiencia que muchos disfrutan por la sensación de libertad, el contacto con el mar y el buen clima. Sin embargo, las altas temperaturas y la exposición prolongada al sol pueden suponer un riesgo serio para la salud. Cuando el cuerpo no puede regular bien la temperatura corporal, pueden aparecer síntomas peligrosos como náuseas y vómitos, dolor de cabeza o incluso la pérdida de conciencia. En este artículo te explicamos cómo prevenir el agotamiento por calor, qué hacer si aparecen síntomas y cómo actuar en caso de una emergencia a bordo.
Un golpe de calor es una situación grave que ocurre cuando el cuerpo no puede enfriarse lo suficientemente rápido, lo que provoca un aumento descontrolado de la temperatura corporal. A diferencia de otros problemas leves provocados por el sol, como quemaduras o insolación ligera, el golpe de calor puede afectar a órganos internos, al sistema nervioso y poner en peligro la vida de una persona si no se actúa con rapidez.
Esto sucede especialmente en ambientes calurosos, húmedos o sin buena ventilación, y cuando se realiza ejercicio físico intenso sin la hidratación adecuada. Estar muchas horas en cubierta bajo el sol sin agua fresca o sin ropas ligeras que ayuden a transpirar, aumenta el riesgo de sufrir un golpe de calor.
Algunos de los principales síntomas del golpe de calor y la deshidratación son:
Estos signos indican que la capacidad del cuerpo para mantenerse fresco se ha superado. Ante cualquiera de ellos, es necesario aplicar un tratamiento de emergencia cuanto antes.
Cuando estás navegando, muchas veces no cuentas con aire acondicionado, sombra abundante o medios rápidos para llegar a tierra. Esto hace que los efectos del calor se acumulen con mayor rapidez y que el agotamiento por calor pueda surgir casi sin darte cuenta. Además, la actividad física propia de la navegación (como izar velas, remar, maniobrar, etc.) incrementa el esfuerzo del cuerpo y la necesidad de líquidos.
En embarcaciones pequeñas o en barcos abiertos, como los de recreo, es todavía más importante estar atento, ya que no hay cabinas cerradas ni zonas refrigeradas. Por ello, las personas más vulnerables (niños, personas mayores o con problemas de salud previos) deben estar aún más protegidas.
La prevención es la mejor forma de evitar problemas. A continuación, te compartimos algunas medidas clave:
Beber agua fresca de forma regular es esencial. La sed es un signo tardío de deshidratación, así que no esperes a tenerla. Lleva siempre suficiente agua a bordo y evita bebidas con cafeína o alcohol, ya que favorecen la pérdida de líquidos.
Lleva ropas ligeras, de colores claros, transpirables y que cubran el cuerpo para protegerte del sol directo. Un sombrero de ala ancha o gorra también ayudará a evitar la exposición directa al sol en la cabeza.
Entre las 12:00 y las 16:00 es cuando el sol está más fuerte. Durante ese tiempo, trata de permanecer bajo la sombra o dentro de la cabina si tu barco la tiene. En embarcaciones pequeñas, utiliza lonas o parasoles si es posible.
Usar una manguera de jardín, ducharte con agua a temperatura ambiente o refrescarte con un paño mojado son buenos métodos para bajar la temperatura del cuerpo. También puedes mojarte los pies, las muñecas o la nuca, o preparar una bañera con agua fría si la embarcación lo permite.
Reduce la actividad física intensa durante las horas más calurosas. Si necesitas hacer maniobras exigentes, trata de hacerlo por la mañana o al atardecer.
Si no cuentas con aire acondicionado, abre las escotillas o ventanas para permitir que el aire circule. Un ventilador portátil también puede ayudar a refrescar el ambiente.
Contar con un botiquín bien equipado a bordo es fundamental. Incluye sales de rehidratación, paños fríos, termómetro, y medicamentos básicos que puedan usarse bajo indicación médica.
Si tú o alguien de tu tripulación presenta signos de agotamiento por calor o aumento de la temperatura corporal, actúa de inmediato siguiendo estos pasos:
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Porque su capacidad para regular la temperatura corporal es menor. Los niños pueden no expresar bien que tienen calor o sed, y los mayores pueden tener problemas de salud que aumentan el riesgo. Por eso, requieren una atención y vigilancia constantes, además de pausas frecuentes para hidratarse y descansar en zonas frescas.
Busca síntomas como piel caliente, enrojecida y seca, dolor de cabeza intenso, mareos, náuseas o vómitos, calambres musculares, confusión o pérdida de conciencia. Si observas estos signos, actúa rápido para enfriar a la persona y llamar a ayuda médica.
Sí, pero debe ser agua fresca y en cantidades regulares, incluso si no se siente sed. También se recomienda evitar bebidas con cafeína o alcohol, ya que pueden aumentar la pérdida de líquidos.
Haz que la persona descanse en un lugar fresco, que beba agua poco a poco y aplique compresas frías o paños húmedos sobre las zonas con calambres. Si los calambres persisten o se acompañan de otros síntomas graves, busca atención médica.
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